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MAESTRO VICTOR RAUL HAYA DE LA TORRE:

FORJADOR DEL APRISMO

Por:   Luis Felipe Soller Rodríguez

ssoller2000@yahoo.es

“El esperanzado, forjador de realidades, es siempre un creador, un espíritu militante de la belleza, de la bondad, de la perfección y de la justicia”. (1).

El Maestro Víctor Raúl Haya de la Torre, se encuentra reflejado en algunos de sus perfiles, en la cita que recogemos del Amauta Antenor Orrego, su amigo y su hermano de ideales, la fraternidad encarnada en vidas fecundas en lucha permanente contra las injusticias del statu quo, levantando banderas invictas de transformación nacional  e indoamericana, que hoy vigentes enarbolan los pueblos que siguen luchando por su liberación total, en un mundo cambiante que confirma las líneas matrices del pensamiento Hayadelatorreano.

          “Estudiante peregrino guarda tu esperanza”, le dijeron las juventudes uruguayas al despedirlo el año 1921, y Haya de la Torre mantuvo su esperanza hasta su último instante de vida terrena, trasladando la misma a las juventudes y a los pueblos, conscientes, realistas y valientes que alcanzarán los fines que el aprismo propugna para transformar nuestra realidad injusta y alcanzar a construir una nueva sociedad de Pan con Libertad.

          Haya de la Torre, no fue un utopista, fue un forjador de realidades, estudiando previamente la realidad peruana, latinoamericana y mundial, para que en ese contexto, poder trazar las líneas arquitecturales de su pensamiento, su creación heroica, la Alianza Popular Revolucionaria Americana, que más tarde en el Perú, dio origen al Partido Aprista Peruano.

          Víctor Raúl, desde temprana edad, tuvo la guía afectuosa de sus padres,

Un hogar democrático, que prodigaba amor a sus integrantes y a la humanidad que los rodeaba. Su padre, un demócrata libre pensador y su madre una devota de amor por el prójimo, que inició a su hijo mayor en la lectura de textos bíblicos, descubriendo Víctor Raúl  la grandeza del mensaje de Jesús, la doctrina del amor y los valores morales que ésta implica.

          De la mano de sus padres, también aprendió que todos los seres humanos eran iguales, que no tenía porqué haber diferencias por razones económicas, raciales, sociales o instructivas. Sus padres facilitaron su relación y comunicación con el pueblo, lo llevaron desde niño a Huanchaco, que era una caleta de pescadores y a Moche, zona rural, de agricultores laboriosos. Allí Víctor Raúl entró en comunicación con ambos pueblos, anudando amistades con los niños de su edad y observando las faenas diarias de las respectivas sociedades.

          El Maestro Víctor Raúl nos contó que en sus caminatas por Moche, recorrió observando las huacas del Sol y de la Luna, llenándolo de inquietudes e interrogantes las mismas, que luego serían absueltas, en tertulia, por los viejos mocheros, después del almuerzo campestre, relatándoles historias, que les transmitían fuentes de la historia Mochica y Chimú, que les hablaban del genio tecnológico de estas culturas, en su revolución agraria, a través del uso racional e irrigado de agua, que permitían que los desiertos - arenales fueran inmensas praderas de verdor y producción agrícola que satisfacían las necesidades alimenticias de sus pobladores. Donde concluyó el ciclo de su investigación fue en Chan Chan, vestigio de la cultura Chimú.

          Haya de la Torre nos dijo que aquí surgió su idea inicial, más tarde mejor elaborada, de rescatar éste hecho histórico, vale decir, emprender la irrigación de Chao, Virú, Moche y Chicama, con la ayuda de la tecnología moderna, que ya tenía planes iniciales, pero que fue levantado como bandera programática desde los orígenes del aprismo, con el impulso de Haya de la Torre. Este proyecto, cobraría realidad durante el primer gobierno aprista, conducido por su querido discípulo Alan García Pérez. El Pueblo consciente de La Libertad, se encargaría de presionar organizadamente a los siguientes gobiernos, para continuar con su realización.

          En estos años se afianza la conciencia cultural de Haya de la Torre y su rebeldía frente al colonialismo mental de las clases dominantes de la sociedad peruana, al ver minimizado en sus textos escolares, la grandeza de un pueblo prehispánico que fue para Víctor Raúl otro gran descubrimiento de la realidad. En su libro Espacio – Tiempo – Histórico, nos habla del ello, la constatación de la grandeza de la cultura autóctona, andina y costeña, de la ciencia y la tecnología de aquel tiempo y de la organización epilogal de su sociedad de bienestar, provocando su choque con los esquemas de la cultura occidental y la formulación consiguiente de la teoría Espacio – Tiempo – Histórico, que afirma que no hay un centro conductor de la historia, sino que la historia es multipolar, ni eurocentrismo  ni norteamérica centrismo, todos somos centro de nuestra propia historia. Haya de la Torre, inauguró un nuevo enfoque de la filosofía de la historia.

          Víctor Raúl, paralelamente a su preparación académica, iba en busca objetiva de la realidad peruana, se daba cuenta que no podía quedarse en un estudio teórico – libresco, que tenía que recorrer el país y palpar, observar la realidad y comunicarse con los herederos de esas grandes culturas prehispánicas. Y así lo hace, viaja a Cajamarca, a Lima y luego al Cuzco, estudiando allí el quechua y algo del aymara. No quiere intérpretes intermediarios de su conocimiento de la realidad. Recorre todo el Cuzco, Puno, ingresa al altiplano aymara en Bolivia. Retorna al Perú y prosigue su viaje por Apurimac, Ayacucho, Huancavelica y Arequipa, completando el estudio de la realidad peruana. Confirma la grandeza cultural y societal de nuestro pasado autóctono y culmina su proceso de toma de conciencia de nuestra realidad social, indignado ante la explotación infrahumana de los herederos de nuestra cultura andina.

          Ya había constatado en su Trujillo natal, la emergencia del imperialismo en su dominio del Valle de Chicama y su alianza con las clases dominantes peruanas, en la represión genocida de la huelga de trabajadores de 1912, por levantar un mínimo pliego de reivindicaciones laborales. Haya de la Torre les brinda su apoyo solidario, llevándoles a los dirigentes obreros en prisión, con la ayuda de su madre, los alimentos necesarios para su estancia en ese lugar.

          De otro lado, Víctor Raúl ya tenía comunicación fluida con los dirigentes obreros, comandados por el patriarca Julio Reynaga que se reunían en la biblioteca obrera, cercana a la casa de los Haya de la Torre. Allí inicia sus lecturas anarquistas, explicadas luego por sus propios amigos anarco – sindicalistas y por su propio padre.

          Alfredo Tello Salavarría, narra que el año 1916 se acercó al Centro Universitario, donde funcionaba una Escuela para Obreros, descubriendo que éstos escuchaban a un joven con expresiones elocuentes y al preguntar de quien se trataba, le respondieron que el joven profesor se llamaba Víctor Raúl Haya de la Torre. Escuchó, que en su exposición les decía:

“La riqueza de los poderosos es material; la riqueza de los poderosos que dominan, sojuzgan y explotan a los trabajadores es perecedera, vale decir que se puede acabar...; en tanto que ustedes pueden adquirir - si se lo proponen – una riqueza mayor que no se pierde, que se acrecienta mientras más se la comparte y que sólo puede desaparecer con la muerte. Eso es la riqueza del saber, del conocimiento, de la inteligencia. Por todo esto nosotros los universitarios trujillanos, hemos resuelto repartir el saber que estamos adquiriendo en la universidad entre todos ustedes que no han tenido la suerte de llegar a ella, para que se encuentren más preparados para conocer sus derechos y deberes”. (2)

El maestro analiza la realidad social y cultural de su tiempo, se da cuenta de la ignorancia provocada por las clases dominantes, para que la población no llegue a darse cuenta de las razones de su situación de explotación y pobreza, sin embargo comprueba que el espíritu libertario  - anarquista  de los dirigentes de los trabajadores  y de los trabajadores mismos, los lleva a tomar conciencia de su situación , volcándose a la lucha social, a través de la institución sindical y su preparación correspondiente. Sus biógrafos nos hablan de su inclinación de enseñar al que no sabe, desde muy tierna edad en el seno de su hogar. Así como, su decisión de defender al más débil, cuando asume la defensa de su condiscípulo Alcides Spelucin en su Colegio Seminario San Carlos y San Marcelo de Trujillo, ante la agresión física de un estudiante mayor en edad que ellos.

Haya de la Torre se da cuenta que es necesario una revolución cultural en el país para generar conciencia en la sociedad, entonces surge su idea de la Universidad Popular. Señala que hay que generar conciencia, desdoblando la palabra: CON CIENCIA. Vale decir que con la enseñanza de la ciencia, de la técnica y de la información correspondiente, lograremos que se forme la conciencia en la sociedad peruana.

El Centro Universitario en su sesión de junio de 1916 había acordado, con Haya de la Torre, organizar las universidades populares en la ciudad de Trujillo.

Más tarde como delegado de la universidad de La Libertad, el 22 de junio de 1918, Víctor Raúl presentó a la Federación de Estudiantes del Perú, en la ciudad de Lima, el proyecto de creación de la Universidad Popular. El proyecto fue paralizado, por la dirigencia reaccionaria de la Federación.

Este fracaso inicial, hace meditar a Víctor Raúl, en la necesidad de contar siempre en la base social, de personas convencidas del proyecto, con objetivos claros y con una fraternidad a toda prueba, como la creada en su tierra con el Grupo Norte. Este Grupo tiene su proceso formativo, iniciado en las aulas del Colegio Seminario San Carlos y San Marcelo, continúa en el Centro Universitario y el logro de la Universidad Popular y culmina con la constitución del Grupo Norte el año 1916.

Esta tarea no la puede hacer un hombre sólo, tiene necesidad de muchos más; que tiene la labor de formar los equipos de descubridores de la realidad, de cuadros conscientes de la misión histórica, en ésta revolución cultural; de la necesidad de que haya fraternidad y solidaridad entre los componentes de estos equipos para lograr redimir a la sociedad.

El GRUPO NORTE, es integrado sucesivamente por Antenor  Orrego Espinoza, Víctor Raúl Haya de la Torre, José Eulogio Garrido Espinoza, Cesar Vallejo, Alcides Spelucin, Macedonio de la Torre, Agustín Haya de la Torre, Carlos Manuel Cox, Federico Esquerre, Carlos Valderrama, Juan Espejo  Asturrizaga, Oscar Imaña, Julio Gálvez Orrego, Carlos B. Espinoza, Francisco Sandoval, Alfonso Sánchez Urteaga (Camilo Blas), Eloy Espinoza, Manuel Vásquez Díaz, Felipe Alva, Juan José Lora, Daniel Hoyle, Néstor Martos, Leoncio Muñoz.

Estudiaban, debatían intelectualmente, cantaban, recitaban poemas, ejercían crítica literaria, fraternizaban. En ese escenario se recitaron los poemas de Vallejo y Orrego facilitó la impresión de los primeros. Los intelectuales Trujillanos se opusieron radicalmente a ellos. Entonces Víctor Raúl escribió la comedia “Triunfa Vanidad” contra estos intelectuales críticos a César Vallejo y en su defensa. Fue llevada a las tablas con gran éxito. Vivieron siempre en una comunidad de esperanza, sin traicionarse jamás.

En la celebración por la victoria de la lista progresista para la dirección del centro universitario de la universidad de Trujillo, en la que se encontraba Haya de la Torre, César Vallejo brindaría por Víctor Raúl así:

“Yo poeta, brindo mi copa por este pichón de cóndor... Yo profeta... anuncio que volará muy alto, y será grande, grande, grande...”. (3)

Los integrantes del Grupo Norte, chocaron contra las desfasadas convenciones y formas de la sociedad trujillana de aquel entonces, sensibilizándose con sus problemas sociales.

El Amauta Antenor Orrego hace su balance reflexivo de ésta comunidad:

“En estas veladas, como he dicho se generaba una intensa espiritualidad. Vivíamos una vida mental realmente noble y superior. Mentes lúcidas y curiosas todas, cada una aportaba un alcance y una luz nuevos. Así nos reeducamos y nos adueñamos de disciplinas espirituales, que la escuela y la universidad no nos supieron dar. Así se explica que sin cultura previa y sin maestros, pudiéramos vivir al día con el pensamiento contemporáneo más avanzado.

Pero esta era la faz interna, disciplinaria y doméstica puede decirse. Nuestra vida tenía, además, una faz expansiva contagiante, objetiva sobre el público.  No queríamos resignarnos a hacer vida de “torre de marfil” y de cenáculo. Nos parecía mezquina, egoísta y estéril. Era preciso salir de nosotros mismos, y salimos.

Como no éramos, como no podíamos ser conformistas, porque hubiera sido la negación de nosotros mismos, tuvimos que chocar con todo y con todos.  Las instituciones, los poderes públicos, las convenciones sociales, la universidad, la plutocracia explotadora e insolente, las mentiras consagradas, las rutinas de clase, la falta de honestidad y de honradez, el servilismo rebajado, la expoliación del trabajador, el burocratismo, la política profesional, la ignorancia presuntuosa, etc., etc., hubieron de sufrir en carne viva nuestros ataques. Por caminos invisibles y casi providenciales llegó un momento que tuvimos la prensa en las manos. ¡Poderoso instrumento de lucha! Lo usamos sin embargo con una probidad insospechable. En las horas de mayor ímpetu pasional supimos guardar siempre una digna e íntegra mesura. Los intereses, las vanidades y las rutinas heridas alzáronse airadas ante tan resuelta actitud pugnaticia. Calumnia, difamación, rencor, agresión material y cobarde, leyenda oscura y nefanda a media voz. Pero la obra se hacía y nuestras almas se templaban en el fragor. La miseria y el desprecio rondaron alrededor de muchos de nosotros. Pero no hubo ninguna flaqueza, no se produjo ninguna claudicación vergonzante.

Los frutos de esta empresa idealista no es hora aún de palparlos a plenitud; sólo el tiempo se encargará de decirlo. En una sociedad en que todo se cotizaba, se supo por primera vez que hay algo que es inaccesible al dinero y que es posible: vivir plenamente las ideas. Bastaría esta lección”. (4)

Haya de la Torre que venía con una educación e instrucción desarrollada procesalmente, como hemos referido y con el auxilio orientador de las bibliotecas familiar y obrera; en un continuo descubrir de realidades en una dinámica pedagógica enseñanza – aprendizaje, con los padres, el colegio, el pueblo trujillano, la universidad de La Libertad, el Grupo Norte. Haya de la Torre en ese estudio progresivo de descubrir la realidad peruana, va tomando decisiones acerca de su futuro personal. Estudia el anarco-sindicalismo y su desarrollo en el campo obrero peruano. De otro lado, estudia la revolución mexicana, la primera revolución social del siglo XX, analiza las repercusiones que tendrá la primera guerra mundial, va captando información sobre la revolución soviética , analiza críticamente la historia del Perú, ve con mucho entusiasmo la  reforma  universitaria de 1918, surgida en la ciudad de Córdova, Argentina.

El año 1917 viaja a Lima, conoce y conversa amistosamente con Manuel Gonzáles Prada identificándose con él, trabaja en el estudio jurídico de Eleodoro Romero, se vincula inicialmente con algunos dirigentes obreros gracias a las referencias de los obreros trujillanos, se decepciona de los docentes de la universidad de San Marcos y de las instituciones políticas y económicas del Perú oficial.

Viaja al Cuzco trasladando su matrícula a la universidad San Antonio de Abad y como ya hemos visto recorre todo el sur peruano y el altiplano boliviano, completando el proceso de su toma de conciencia, surgiendo su decisión final de entregarse a la lucha social para redimir al pueblo peruano.

En abril de 1918 retorna a Lima, retomando sus estudios en la universidad de San Marcos. Reinicia una relación fraterna con los dirigentes obreros anarco-sindicalistas, escucha sus aspiraciones, planes de lucha reivindicativa y él los respalda y les habla de la necesidad que los estudiantes participen en apoyo de las mismas y les plantea su proyecto de la universidad popular para los obreros y los sectores menos favorecidos en la sociedad.

Luis Alberto Sánchez, nos refiere algunos aspectos de la estancia de Víctor Raúl en Lima en los años 1917 y 1918:

“Luego, a su covacha de estudiante paupérrimo, en la calle de Plateros de San Agustín, 138, frente al café Péndola. Era un cuartucho miserable, cuyas paredes sin pintura, ni papel, mostraban la blancura de la cal. Comía cuando tenía, cómo en restaurantes baratos, de ínfima clase, o en casas de amigos. Y entre tanto crecía su actividad y se reunía con los obreros. Su despego por sus amigos de la primera hora crecía cada vez más... Haya de la Torre había cambiado totalmente su mentalidad después de ocho meses pasados en 1917 (de agosto de 1917 a fines de abril de 1918) en la sierra del Perú

...El 22 de julio (1918) murió Gonzáles Prada; y Haya de la Torre, contrito y húmedos los ojos, acudió al cementerio en el interminable cortejo de trabajadores manuales, más que intelectuales, que fue en pos del féretro prócer...

“En el mes que siguió a su muerte, yo sentí hambre por primera vez – confesaba Haya de la Torre– y comencé a comprender el dolor de los otros...”

Al intervenir en la lucha por la jornada de ocho horas, se entregó por entero. Fue una dura brega”. (5)

La lucha social del maestro Haya de la Torre, que se inicia con la lucha por la jornada de las Ocho Horas de Trabajo, prosigue con la Reforma Universitaria el año 1919, la creación de la Universidad Popular en el Congreso Nacional de Estudiantes del Cuzco, el año 1920, la gesta de su apostolado como maestro sublime y rector de las Universidades Populares Gonzáles Prada en el Perú, de 1920 a 1923.

Ricardo Temoche Benites, recoge algunos aspectos de esta lucha social:

“Entre los biógrafos de Haya de la Torre se menciona que durante las noches del Paro (por las ocho horas), él en compañía de Fonken, Gutarra, Nalvarte, recorre barrios obreros invitando a los trabajadores a mantener la huelga o paralizar labores, de manera que la profunda amistad con esos líderes de los trabajadores no se anuda ni se perpetúa en torno de la mesa de dirección de debates en las asambleas huelguísticas, sino que los trabajadores encuentran por fin alguien de otra clase social, que no sólo habla y escribe a favor de ellos sino que marcha codo a codo con ellos en la misma acción”.  (6)

          Julio Portocarrero, auroral dirigente de las primeras luchas obreras, fundador del Partido Socialista con José Carlos Mariátegui, el año 1928, fundador del Partido Comunista con Eudocio Ravines en 1930, luchador social, nos dice:

          “Mientras tanto, en Lima sí se reunieron delegados de las distintas fábricas para levantar el acta de fundación de la Federación de Trabajadores en Tejidos del Perú. Ahí intervino Haya de la Torre por la Federación de Estudiantes...

          A Haya de la Torre le teníamos una estimación muy particular. Todos nosotros le teníamos un gran aprecio; todos, absolutamente. Desde Esther, que se encargaba de la confección de las sábanas, cuando tuvimos el local, y le bordó los tres ochos: ocho horas de trabajo, ocho horas de estudio, ocho horas de sueño. El mismo Haya se refirió alguna vez a estos tres ochos, que deberían tener presentes los trabajadores para esa conquista.

          El venía con su terno negro, y en la tarde se ponía a hacer caminatas en el terreno, así que Esther pensó que era mejor que se sacara su saco y se preocupó de que le compraran un overol y zapatillas. Las zapatillas que se usaban en esa época, de esas de lona con suela de pita. Él lo tomó eso con mucho gusto, con mucha satisfacción. A él fue el único que se le llegó a comprar ese overol. Haya se lo ponía cuando venía de Lima y cuando nos íbamos a comer, ya también iba con su overol puesto.

          Algunas noches, cuando terminaban los cursos en la Universidad Popular de Lima, el día sábado, un grupo de estudiantes se sentaban por el monumento Dos de Mayo; se sentaban por ahí, conversaban. También tuvimos ocasión de ir con Haya de la Torre y un grupo grande a la Herradura, en noche estrellada, en noche muy bonita, y ahí, por supuesto, pasar la noche conversando. Nos hablaba Haya de la Torre de algo de astronomía, y nos decía, bueno, estos luceros que ven ustedes es la constelación tal, la constelación cual, y esta es la Osa Mayor, la Osa Menor. Claro, yo no había tenido la ocasión de ver el cielo así, con explicaciones; a lo sumo yo había leído a Flamarión. Pero Flamarión no me llevó a ver el cielo, sino que me dio conocimientos de la rotación de la tierra y todas esas cosas.

          Haya de la Torre también gestionó y obtuvo de la embajada de México en el Perú, una colección completa de los clásicos de Grecia y la trajo a la Universidad Popular de Vitarte. Así era Haya. En otra ocasión nosotros llegamos a hacer una pachamanca en un parral de la Rinconada para los profesores, a la que asistió Haya de la Torre y varios profesores. Se encargó de la pachamanca Julián Montoya y algunos otros más. Se han hecho fiestas así, especialmente en fecha de carnavales. El profesor estaba ahí, con cualquiera que fuera, conversando con los obreros. Había un acercamiento, una cosa muy noble, natural; no había nada que pudiera significar cierto distanciamiento entre el profesor y el alumno. En ese sentido, se creó un ambiente de verdadero estrechamiento entre los profesores y los obreros. Por eso es que Haya de la Torre tuvo tanta acogida, debido a toda esta labor en la Universidad Popular; en Vitarte especialmente. Tuvo una gran acogida en el movimiento obrero. Esto demuestra como los textiles casi en general han ido a pertenecer al Partido Aprista. Yo participé en toda esa campaña hasta que llegó el momento en que hubo necesidad de definir posiciones. Participé con todo interés, poniendo todo mi esfuerzo en el desenvolvimiento de la Universidad Popular, en el desarrollo de esa Universidad, en la amistad y el cariño que teníamos y fomentábamos para Haya de la Torre. Haya de la Torre estaba satisfecho de esta acogida que le brindábamos en Vitarte.

          Mis relaciones con él fueron muy estrechas, hasta el punto de que cuando él venia solo a Vitarte, lo acompañaba a comer. No se le podía dejar solo; siempre lo acompañábamos. Podía hacerlo cualquiera, otro miembro de la comisión de la universidad. Podía hacerlo cualquiera, pero yo me sentía obligado a estar con Haya de la Torre, sin ninguna reserva de mi parte; él tampoco tenía reservas conmigo. Se le trataba como se trata a una persona a quién se le tiene especial consideración”. (7)

          De aquí, se desprende la lucha por la libertad de conciencia, en las jornadas del 23 de mayo de 1923, el plan para asesinarlo, su prisión en la isla de San Lorenzo, su huelga de hambre, la huelga general convocada por todos los sindicatos y gremios que paralizaron Lima, en protesta por su prisión, la muerte de dos obreros en ese paro nacional, su deportación por el gobierno de Leguia un 9 de octubre de 1923.

          Otro hecho que se desprende de estos sucesos protagonizados por Haya de al Torre desde su Trujillo natal, es el surgimiento del antihayismo, en las clases dominantes peruanas y en sus cómplices de ruta. Haya de la Torre progresivamente había generado una ruptura con la clase a la que pertenecía, por los pasos que fue dando para la liberación del pueblo peruano. Su lucha por emancipar mentalmente al pueblo para convertirlo en agente de cambio social, su participación activa en las reivindicaciones de los trabajadores, sus iniciativas, convocatorias y organización de las luchas populares, para lograr la redención del pueblo peruano. Y esto se observa en el intercambio epistolar que sostuvo con su padre Raúl Edmundo Haya en mayo de 1921, a propósito de las quejas ante su padre, de un pariente de postura ultra conservadora. Haya de la Torre le dice a su padre:

          “Por eso considera gravísimo y peligroso que yo esté de acuerdo con la idea de un mundo nuevo y renovado en que se destruyan los bárbaros desequilibrios que hoy sirven de base a la sociedad y tiendan todos los hombres a la aspiración de la humanidad fraternal en que impere después de tantos siglos la frase aquella de Jesús a la que todos los cristianos faltan: “Amaos los unos a los otros”.

          Pensar en estas cosas, hacer de ellas profesión de fe, aspirar a coadyuvar en cualquier forma a impulsar a los hombres hacia esos ideales que solo declaren “odio al odio”, es noble y santo. Yo no me arrepiento de sentirme devoto decidido de estos anhelos, después de haber sufrido, siempre solo, de haber llegado al dolor antes insospechado para mí de no comer y al recordar que muchos hombres sufren siempre como sufrí yo un breve período y que hay que ser soldado en las filas que lleven la condena de acabar con los dolores que la injusticia de los propios hombres ha creado.

          Por eso es que mi primera forma de acción es la propagación de la cultura. Hay que socializar los conocimientos y elevar el nivel espiritual de los hombres. Yo sé que no todos los hombres tienen idénticas aptitudes intelectuales, pero estoy con la tesis moderna de que cada hombre tiene un talento especial y grande para algo. Sólo falta elevar y dignificar todas las funciones de la vida dándole el mérito que tiene junto al médico que cura, el albañil que construye, el pintor que decora, el maquinista que dirige y el basurero que asea; todos son indispensables igualmente en la vida y sólo falta hacerlos dignos de sí mismos y elevar a un racional paralelismo todos los méritos que cada hombre encierra en la dirección de su vida, sea cual sea el trabajo que ejecute. Los desniveles sociales los ha creado la deficiencia en la educación que no se preocupó de descubrir “el encanto de cada vida” y vigorizar la orientación vocacional, que todos tenemos espontáneamente generada en nuestra conciencia y que los más de las veces permanece secreta e ignorada y muere con nosotros sin florecer... he roto con los parientes ricos porque son ricos, te diré que es cierto. Tú sabes que un milenario canto índico dice: “El hombre que va en el carro triunfal jamás será amigo del que marcha a pie “. Me acojo al principio inmortal y prefiero sinceramente unirme a los pobres como yo, a los que tenemos causa y dolores comunes”. (8)

          Tenemos que señalar, que semanas después de esta comunicación epistolar, Víctor Raúl viajó a Trujillo, alojándose en la casa paterna  por varias semanas. El amor mutuo que se tributaban Haya de la Torre con sus padres se mantuvo hasta que éstos exhalaron sus últimos suspiros. Lo respaldaron con toda entereza en su lucha aprista y en su respaldo reivindicativo por la liberación del pueblo peruano.

          Haya de la Torre había viajado invitado a un congreso estudiantil, auscultando la realidad de parte de Latino o Indoamérica, desde fines de enero  hasta inicios de junio de 1922 , recorriendo por tierra los territorios de Bolivia, Argentina, Uruguay y Chile. La vinculación con las organizaciones estudiantiles, de trabajadores, manuales e intelectuales, personalidades importantes, engrandecieron su visión unionista de América Latina o Indoamérica, frente a los peligros y asechanzas del imperialismo. Años más tarde en octubre de 1923, al ser deportado por la dictadura leguiista, lleva este mensaje y el de la Universidad Popular, a Panamá, Cuba y México.

          Julio Antonio Mella, fundador junto con Haya de la Torre, de la Universidad Popular José Martí en Cuba, más tarde fundador del partido comunista; presenta sus impresiones sobre la presencia de Haya de la Torre en la Habana:

          “Pasó entre nosotros, rápido y luminoso, como un cóndor de fuego marchando hacia los cielos infinitos.

          En su breve estancia se nos presentó; ora como un Mirabeau demoledor con la fuerza de su verbo de las eternas tiranías que el hombre sostiene sobre el hermano hombre, ora como el Mesías de una Buena Nueva que dice la palabra mágica de esperanza, ora como el camarada jovial, casi infantil, de alma pura e ingenua que lo entrega todo en aras de la amistad.

          Tenía la eterna inquietud de aquellos que sintiendo el fuego sacro de un ideal saben que tienen la misión divina de arder para dar luz y calor a los humanos, como los soles, centro de los sistemas, que temen consumirse pues con ellos perecerían los mundos a pesar de saber que al dar luz y calor lo hacen a costa de la propia existencia.

          Así el genio, así él....

          Como Haya debió ser Martí; el mismo amor, la misma consagración al ideal, el mismo espíritu de combatividad serena, pero agresiva y enérgica, igual desprecio a los placeres, a las comodidades, a la vida misma”. (9) 

          Y en México, el 7 de mayo de 1924 Haya de la Torre fundó la ALIANZA POPULAR REVOLUCIONARIA AMERICANA, entregando la emblemática bandera a las juventudes mejicanas. Por varios meses, trabajando con el encargado de la Cartera de Educación, José Vasconcelos, recorre territorio mejicano, estudiando la Revolución Mejicana y los aportes que brindaba para Indoamérica.

          Luego viaja a los Estados Unidos de Norte América, para conocer al imperio por dentro. Posteriormente viaja a Rusia estudiando la experiencia soviética. Allí se convence que Indoamérica, sin alejarse de la meta por la justicia social, tiene que forjar su propio camino, su autonomía vinculada a sus condiciones propias.

          Allí las privaciones de los años precedentes, se agudizan minando su organismo con una severa tuberculosis, que por recomendación de los médicos rusos se ve obligado, por el invierno que se avecina a abandonar territorio soviético, después de meses de estancia, con dirección a Suiza, en donde la fraterna colaboración del Premio Nobel de Literatura de 1915 Romain Rolland, de nacionalidad francesa, lo instala en la mejor clínica de tratamiento de esa enfermedad. Recuperado, luego de un tiempo, inicia la tarea de estudiar economía y antropología en Londres y Oxford, relacionándose con los dirigentes laboristas y con la intelectualidad inglesa. Recorre parte de Europa difundiendo el naciente ideario aprista, organizando las células apristas en varios países del continente.

          Participa en el Primer Congreso Antiimperialista de Bruselas el año 1927, en donde plantea su tesis de los cuatro sectores de expansión imperialista en Latino-Indoamérica; el rol unitario de los intelectuales, los estudiantes y la clase media en el frente único de trabajadores manuales e intelectuales, compuesto por organizaciones obreras, campesinas y de clase media; se acuerda postular la unión política y económica de América Latina o Indoamérica.

          Romain Rolland, en epístola del 15 de marzo de 1926, le alcanza a Víctor Raúl estas impresiones:

          “Nuestro fin, nuestra suerte, es el combate por la vida contra la muerte, - por lo justo, por lo bello, por la verdad, por todas las potencias de la luz. Yo veo la historia humana como un combate perpetuo por arrancar al hombre del abismo de la bestialidad, de la nada que le acecha, y a donde caería sin la tensión suprema de los músculos y de las almas de algunos que le invitan para ascender siempre hacia el sol. Y tú “hijo del sol”, consciente de tus orígenes, arrastras penosamente en tu ascensión hacia él, al racimo de tu pueblo caído en el fondo de la noche, - . Lo que se acerca a ti es un duro destino, pero comprendo que por ningún otro lo quisieras cambiar”. (10)

          Romain Rolland, le anunció a Haya de la Torre, un duro destino y así fue. Y junto al suyo, el padecimiento heroico del pueblo que lo acompañó lealmente durante su vida terrena. Y más allá de su existencia física, en su ejemplo y en su obra por continuar.

          Fundada el APRA, pronto las células apristas nacionales se fundaron en casi todos los países de Indoamérica. En el Perú se fundó el 20 de setiembre de 1930. Iniciándose la gran epopeya del pueblo peruano, por su transformación nacional para alcanzar una nueva sociedad de pan con libertad. Poco después surgiría en el país una alianza antiaprista, que combatiría a sangre y fuego al aprismo.

          Sin embargo, en el Pueblo Aprista que combatía heroicamente por sus ideales superiores, surgiría la fraternidad mística que superaba todos los sinsabores humanos, exaltando sus más puros sentimientos y valores. En la noche del 21 de febrero de 1933, cerca al 22, cumplía 38 años Haya de la Torre, preso e incomunicado en la penitenciaria de Lima, ubicada en los terrenos que hoy día ocupa el Centro Cívico de Lima, al frente del Palacio de Justicia, escuchaba la salva de cohetes que hacían estallar los militantes apristas perseguidos por la tiranía. Se iluminaron los cerros en todo el país. Así surgió el día de la fraternidad que se celebró en los años siguientes de persecución genocida. Recién en el año 1946, el pueblo que había rescatado su libertad pudo reunirse libremente en el viejo estadio nacional de Lima, instituyéndose el Día de la Fraternidad a través de la bella oración que pronunció el líder aprista Manuel Seoane Corrales.

          Denis Sulmont, sociólogo francés, nos dice:

“El aprismo nació entonces... como el populismo de sectores medios... y sectores obreros y populares, cuyas aspiraciones de desarrollo nacional y cuya lucha antioligárquica y antiimperialista implicaban un enfrentamiento radical contra la casi totalidad de la burguesía   operando en el Perú.

          Las clases dominantes peruanas se dieron cuenta del carácter radical de las alternativas que se presentaban... y se agruparon casi monolíticamente en contra del APRA. Esta misma razón explica también que el movimiento obrero peruano pudo identificarse tan profundamente con el APRA.

          ... El crecimiento del Partido Aprista (principal partido de masas del país) y su programa de acción inmediata atemorizaron fuertemente a los sectores de derecha... el diario El Comercio llevó una campaña muy violenta contra el aprismo, identificándolo con el comunismo”. (11)

          El Partido Comunista Peruano fue aliado de las clases dominantes peruanas, en su lucha sin cuartel contra el aprismo, así lo confirma Jorge del Prado, líder histórico y secretario general del Partido Comunista por muchos años:

 

          “Frente a Haya de la Torre, estaba Sánchez Cerro. Lo lógico, desde el punto de vista marxista, hubiera sido centrar los fuegos contra el enemigo principal que era Sánchez Cerro, quien representaba a la oligarquía más reaccionaria. Ravines rechazó esa invitación y publicó en El Comercio un manifiesto que terminaba diciendo: “Contra el APRA libraremos la batalla final”; es decir que se frustro la oportunidad de formar un frente contra nuestro principal enemigo... eso se subestimó por una posición sectaria”. (12)

          A partir de diciembre de 1931 se desencadenó una persecución contra el movimiento aprista. Muchos integrantes de éste fueron eliminados físicamente otros fueron a prisión y el mismo Haya de la Torre se salvó de una celada de los esbirros de la dictadura, para asesinarlo. Haya de la Torre tuvo que viajar a Lima, en forma clandestina. Se inauguró un período de barbarie de casi dos años de duración, la Célula Constituyente Aprista fue expulsada del Congreso en febrero de 1932. Haya de la Torre fue capturado el 6 de mayo de 1932. El pueblo insurgió, se levantó parte de la escuadra naval, fueron reprimidos y fusilados ocho marineros. El 7 de julio de 1932 se levantó revolucionariamente el heroico pueblo de Trujillo triunfando inicialmente el pueblo liberteño. El jefe de esta revolución, Manuel “Búfalo” Barreto, sucumbió en los inicios de la insurgencia, asumiendo la conducción el joven profesor Alfredo Tello Salavarria. Fue combatida por las fuerzas represivas por aire mar y tierra. La heroicidad del pueblo trujillano ha sido descrita por innumerables escritores en libros de época. Se inicia en el país un proceso de levantamientos populares que concluye en su primera etapa a fines del año 1933. En el año 1934, se vuelve a reiniciar la persecución genocida contra el aprismo. En esta fuerte lucha clandestina, Haya de la Torre es el conductor de la misma, lo acompañan dirigentes populares y jóvenes de la recién creada, Federación Aprista Juvenil. Empero, ante el riesgo que Haya de la Torre pierda la vida en esta lucha, nombra en vida a un sucesor, que podría asumir la jefatura del aprismo, en caso de fallecimiento de Víctor Raúl. Se trata del líder y dirigente obrero Manuel Arévalo Cáceres, que tiene bajo su responsabilidad la lucha clandestina en todo el norte del Perú. El 15 de febrero de 1937 es asesinado por los sicarios de la tiranía de Benavides, Manuel Arévalo quien pasa a la inmortalidad como un héroe civil paradigmático, para todos los luchadores sociales del Perú y de Indoamérica.

          Guillermo Hoyos Osores, político conservador peruano, ex diplomático, explicaría el año 1969, lo siguiente:

          “Para entender tal fijación del rencor hay que remontarse nuevamente a los primeros tiempos del Partido Aprista Peruano.

          La aparición de éste entusiasmó a buena parte de la juventud peruana y aún de la América Latina. Su lenguaje era nuevo y ardiente. Tronaba contra el egoísmo y la poltronería de una sociedad petrificada. Exigía justicia social, reforma agraria, redención del indio y anunciaba premonitoriamente la integración de América Latina. No se puede negar la fuerza de este mensaje, ni el destacado que le corresponde al APRA en la historia de las ideas políticas americanas. Lograron además sus fundadores crear en breve tiempo una organización tan sólida, que no han podido quebrantarla ni la ceñuda persecución de los dictadores ni el paso del tiempo. Hay un antiaprismo irreductible, de apasionamiento africano, que no admite la menor concesión, ni siquiera puramente formal, al enemigo.

          Todo lo que haga el APRA en grande o pequeño es abominable. Para los que así piensan el 30 por ciento de los ciudadanos con derecho a voto – los apristas – deben estar fuera de la ley. El que trate con ellos incurre en anatema. Es una tesis segregacionista semejante del apartheid sudafricano; es la guerra civil como doctrina”.  (13)

          El general Juan Velasco Alvarado, jefe del gobierno militar en su primera fase (1968 –1975), señalaría en una entrevista:

          “Mire nomás el caso de los ex propietarios de “El Comercio”, que por décadas azuzaron el odio y el enfrentamiento entre peruanos, que aplaudieron dictaduras antipopulares, que apoyaban jubilosos actos indignos y lesivos contra un partido político estimulando, inclusive que se les reprimiera y persiguiera... Y ahora resulta que se han convertido en paladines, como se dice, de los derechos humanos y de la democracia ¡Cuando ellos fueron más que nadie, los encargados de avivar pasiones y enfrentamientos¡”. (14)

          El general Francisco Morales Bermúdez Cerruti, jefe del gobierno militar en la segunda fase (1975 –1980), manifestó en una entrevista, su opinión acerca del otorgamiento de la ORDEN DEL SOL DEL PERU al maestro Haya de la Torre:

          “Haya de la Torre es lo que yo llamo uno de los prototipos de los paradigmas de la vida nacional.

          ...A Haya de la Torre, quiso el gobierno hacerle un homenaje a su persona a lo que Haya había significado en la vida política del Perú y al propio sacrificio de haber conducido la Asamblea Constituyente, cosa no sólo valiosísima para su persona, sino para la historia misma, porque es un caso único en la historia de América, en el que convivieron un gobierno de facto con una Asamblea absolutamente democrática”.  (15)

          Maestro por excelencia, formó a cientos de miles de jóvenes y trabajadores en siete décadas. En la etapa cenital de su existencia Haya de la Torre siguió actuando como lo hizo toda su vida, su andadura existencial continuó la misma línea de su juventud, nosotros sus últimos discípulos podemos dar fe de ello.

Las jornadas de trabajo concertador de Víctor Raúl en la Asamblea Constituyente 1978 –1979, uniendo comunes denominadores programáticos, articulando personalidades representativas del mapa político e institucional del país, generando con tolerancia, diálogo democrático, simpatías amistosas y respeto principista entre todos los integrantes de la Asamblea, rompiendo barreras de incomunicación que parecían infranqueables entre adversarios políticos con décadas de confrontación.

          Haya de la Torre adquirió la dimensión de Maestro Constituyente trasladando sus conocimientos para el trabajo procesal de elaborar la Nueva Carta Constitucional y en su dedicación enseñanza – aprendizaje a todos los ciudadanos o dignatarios que lo visitaban o lo veían a través de los canales de televisión, o lo escuchaban por las emisoras radiales.

          Gestionaba la solución de problemas del pueblo, a través de los órganos correspondientes, ejercitando la solidaridad humana, el amor por los pobres, siendo firme en su conducta ética moral.

          Días antes de asumir la Presidencia de las Juntas Preparatorias de la Asamblea Constituyente, Haya de la Torre declinó la comitiva vehicular oficial, que los personeros del Estado Peruano le ofrecieron, por la investidura que iba a tomar.

          Otra decisión, que Haya de la Torre comunicó a la Junta Directiva de la Asamblea, es que no cobraría nada por su trabajo como Presidente de la Constituyente, porque el vivía de su trabajo intelectual y periodístico. Sin embargo el tesorero de la misma, representante del Partido Popular Cristiano, Moisés Woll, le sugirió a Víctor Raúl que cobrara una cifra mínima, para que su nombre apareciera en los registros de la Asamblea Constituyente.

          El Maestro Haya de la Torre, aceptó señalando como su emolumento mensual la cantidad de UN SOL.

INMENSO EJEMPLO PARA EL PUEBLO DEL PERU Y BRILLANTE LEGADO PARA LA JUVENTUD DE TODOS LOS TIEMPOS.

El mejor testimonio de su grandeza, su vida franciscana ejemplar, su pobreza económica durante toda su vida, su millonario capital afectivo en el Pueblo Peruano, su lealtad insobornable a la causa de la libertad y la justicia social.

Si Haya de la Torre hubiera torcido su camino, abdicado de su misión, claudicado o negociado a favor de los intereses del imperialismo y de las clases dominantes del Perú, estoy seguro que muchas veces estas oscuras fuerzas hubieran respetado sus legítimos triunfos electorales y habría sido  por consiguiente, varias veces, Presidente del Perú. Pero, como eso no fue así, manteniéndose leal y consecuente con su pueblo, entonces el odio cainita de la más baja estofa se ensañó contra Haya de la Torre; el directorio del antiaprismo decretó su liquidación física y moral.

          Empero, el Pueblo lo siguió respaldando y Víctor Raúl siguió ejerciendo su misión sublime, redimir al pueblo, consiguiendo algunos logros y realizaciones. Vamos a señalar como uno de los ejemplos de su obra la transformación cultural del país, desde su misión apostólica en las Universidades Populares Gonzáles Prada  en los primeros años del siglo 20  hasta la obtención de dos logros importantes, con la aprobación de la Ley de Gratuidad de la Enseñanza en todos los niveles de 1964 y el Capítulo IV del  Título I, DE LA  EDUCACION, LA CIENCIA Y LA CULTURA, en la CONSTITUCION POLITICA DEL PERÚ DE 1979, CONSTITUCION DE HAYA DE LA TORRE, que tiene que volver a regir en  el país.

          El sacerdote José Lefebvre Francour, canadiense, Párroco de Moche, en una entrevista nos dice:

          “Ha sido para mí una gracia el haber tenido el privilegio de conocer en vida al doctor Haya de la Torre, en quien he reconocido desde el primer momento un alma sincera y pura. He podido captar esa sinceridad en la chispa de su mirada.

Muchos han dicho que Haya de al Torre habría venido a Moche (el año pasado en octubre) a recoger sus pasos. La verdad yo creo que él ha venido más bien a pisar y dejar unas huellas imperecederas por el hecho de que su presencia aquí ha sido una presencia, más que cordial, ha sido una presencia espiritual. Y el espíritu no se recoge así como se recogen los pasos. El espíritu existe más allá de la tumba.

 He tenido mucho gusto de conocerlo en los últimos tiempos, quizá, en donde se expresaba en su sencillez una síntesis de una vida integral de lucha.

Mi deseo sería de qué personas así como Haya de la Torre, sean más apreciadas en vida por cuanto un país necesita valorar a quienes pueden ser paradigmas y ejemplos. En ese sentido he tenido el gusto de conocer y apreciar  al hermano Haya de la Torre, en quien he reconocido su amabilidad su humanidad, su sencillez y su entrega al país, patentizada para muchos  en el ejercicio de la Presidencia de la Asamblea Constituyente, en donde no se dejó  llevar por la pasión  sino por la razón.

Ha sido una luz no sólo para el Perú sino para todo el mundo, que en él encontrará su esperanza. En ese sentido he tenido mucha satisfacción de conocerlo y tratarlo y siempre lo recordaré como un hombre grande”. (16)

Cuando partió a la eternidad, todo el pueblo peruano se conmocionó y lo acompañó con todo fervor a su última morada terrena. Se le tributaron honores militares, como se hizo al ingresar por primera vez a la Asamblea Constituyente, y todos los días, en su labor como presidente. Haya de la Torre se convertía en el PARADIGMA NACIONAL DE TODOS LOS PERUANOS.

El año 1985, el aprismo llegó al gobierno por primera vez, en una coyuntura favorable, con Alan García Pérez como Presidente de al República, inteligente discípulo de la última promoción forjada por Haya de la Torre.

Sin embargo, en los últimos años de la década de los ochenta, toda la década de los noventa y en los primeros años del siglo XXI asistimos a un plan continuado y renovado del antiaprismo de todos los pelajes, que buscan nuevamente la liquidación del partido aprista. El directorio del antiaprismo, aliado al gobierno corrompido fujimorista, sentenciaron el fin del aprismo y de su líder principal Alan García, fracasando en su intento.

El país seguía inmerso en una crisis generalizada, sin solución adecuada.

Los partidos políticos, las organizaciones gremiales y sociales disminuyeron su presencia nacional. El aprismo acosado, pero combatiendo la dictadura, se vio inmerso en la crisis, sus dirigentes de aquellos años cometieron errores de conducción. No recordaron el viejo apotegma que repetía constantemente el Maestro Haya de la Torre:

“NO HAY PUEBLOS, NI MASAS BUENOS O MALOS, HAY DIRIGENTES BUENOS O MALOS”.

El Partido llegó al fondo de su crisis el año 2000 al obtener electoralmente, un resultado sin precedentes en la historia del aprismo, 1.5% del electorado nacional en la elección presidencial y cinco parlamentarios.

Recordemos otro apotegma, que Haya de al Torre esgrimía:

“LA POLITICA SE JUZGA POR LOS RESULTADOS”.

En enero del 2001, retornó al país Alan García Pérez. Con un programa aprista renovado, reconstituyó electoralmente el aparato partidario, convocando al Pueblo Aprista y al Pueblo Peruano, llegando a obtener 28 parlamentarios  en primera vuelta y el 47% de la votación nacional en la segunda vuelta de la elección presidencial.

Entonces en coyuntura diferente se debió aplicar un Programa de Gobierno que sintonice con los requerimientos del país y con las aspiraciones populares. Sin embargo, el gobierno toledista insistió en continuar la política económica neoliberal del fujimorismo y se encerró políticamente en una alianza reducida de gobierno, sin convocar a todas las fuerzas políticas y sociales participantes en el que hacer nacional.

El aprismo estuvo dispuesto a colaborar, sin embargo fue desairado por el gobierno.

El incumplimiento de las promesas toledistas sumado a la corrupción que brota como pus en las esfera gubernativas y en la familia presidencial, ha dado como resultado la dilapidación del respaldo popular que obtuvo en las elecciones del 2001.

En encuesta de IDICE, aparecida el 26 de enero del 2005 los ciudadanos de Lima metropolitana y el Callao le otorgan al Jefe de Estado Alejandro Toledo el 5.3 % de popularidad. Y ante la pregunta “¿Cree usted que el Presidente Alejandro Toledo debería ser vacado de la Presidencia de la República? la repuesta si, arroja el 72.7 % de opinión favorable para vacarlo”. (17).

En los dos últimos años del gobierno toledista, se ha mantenido esta disminuida aceptación popular. Por ello, este gobierno se ha seguido aliando a sectores antiapristas, con el propósito de limitar el accionar del aprismo, socavándolo. Una maquinaria económica, política y periodística los acompaña en esta tarea.

Mientras tanto el Partido Aprista en su último Congreso Nacional del 2004 empieza a resolver sus problemas internos, generando una línea democrática adecuada que resuelva en un mediano lapso su interrelación con la sociedad peruana, en la solución de la problemática nacional.

Pero, para la evaluación del directorio del antiaprismo, no era suficiente lo realizado en la tarea de demolición del aprismo, así que llegaron a la conclusión de que el aprismo contaba con un aliado imbatible para su perennidad, la imagen paradigmática del Maestro Víctor Raúl Haya de la Torre. Por lo tanto había que mellar su imagen, mancillar su honor y su memoria. Y para ello había que contratar a escribientes que desarrollaran esa negra tarea. Por lo demás, allí estaban los medios de comunicación escrita, radiales y televisados para propalarlos y difundirlos hasta el cansancio. Su enseña ¡Miente, miente, que algo queda!   Sin embargo fracasarán otra vez, porque el Pueblo y su Juventud no se dejarán engañar y mantendrán su adhesión fraternal con el Maestro Víctor Raúl Haya de la Torre.

Sin embargo, la indignación contenida del Pueblo Aprista, se ha expresado a través de las declaraciones del  Secretario  General del PAP Mauricio Mulder Bedoya, del pronunciamiento del Gobierno Regional de la Libertad en la persona de su Presidente Homero Burgos Oliveros, de la reacción espontánea sentida e indignada de la ciudadanía trujillana, de las severas cartas de sus discípulos José Luis Delgado Nuñez del Arco y Fernando Arias Vera, del firme pronunciamiento de la Agrupación Nacional de Abogados Apristas que enaltece a la figura tutelar del pueblo peruano: Víctor Raúl  Haya de la Torre  respaldando la reacción legítima de la ciudadanía trujillana y la de sus dirigentes y discípulos, presentado y sustentado por sus discípulos  Oscar Oré Bazanta y Luis Felipe Soller Rodríguez. El pronunciamiento fue aprobado por unanimidad con la presencia de sus dirigentes e integrantes, Manuel Aguilar Bermúdez, Luis Alvarado Contreras, Oswaldo Arroyo, Andrés        Velasco, Estela  Gonzáles, Amparo Carbajal, Anabel Mostacero, Pascual Luza, Justo Castillo, Víctor Hugo Salvatierrra, Thelmo Barba, Jesús Bonifaz, Daniel Perle


 

che, Ricardo Martín, Vicente Rodríguez, Leonidas Castro, Sixto Saavedra, Reyna, Gamarra, entre muchos otros. La sesión se realizó el 26 de enero del 2005.

Así que, denunciamos la conspiración del antiaprismo de todos los pelajes, contra la egregia y paradigmática figura prócer de la nacionalidad peruana Víctor Raúl Haya de la Torre, contra una de sus obras, el Partido Aprista Peruano y contra su Presidente Alan García Pérez.

Empero, ¡NO PASARAN LOS CONSPIRADORES!

Los Pueblos del Perú, saldrán a todas sus Plazas y Avenidas, jubilosos a vivar a Haya de la Torre, celebrando sus 110 años de nacimiento, prometiendo continuar su ejemplo y su obra.

La fraternidad con todos los Peruanos de Buena Voluntad, el entusiasmo de los jóvenes por un mañana mejor, la lealtad idealista del Pueblo Aprista, serán una encarnación social en lucha democrática contra la dominación imperial, por la unidad sudamericana e indoaméricana, por la vertebración de un país regionalizado, descentralizado y concertado en un Proyecto Nacional, que camina hacia una sociedad justa, libre, desarrollada, solidaria, con PAN Y LIBERTAD.

  

Lima, 22 de febrero del 2005

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

 

(1)       ORREGO ESPINOZA, ANTENOR. EL MONOLOGO ETERNO. Aforística.       Editorial Juvenil “Trinchera de Mansiche”. 2 de julio de 1975. Trujillo Perú. Pág.81. Editorial “El Norte” Primera edición. Trujillo diciembre de 1929.

(2)             VIGENCIA HISTORICA DE HAYA DE LA TORRE. Compilado por WILBERT BENDEZÚ CARPIO. Primera Edición. El Libro de Oro de Frente Unico. Lima, 7 de mayo de1984. Págs. 116, 117.

(3)             COSSIO DEL POMAR, FELIPE. EL INDOAMERICANO VICTOR RAUL HAYA DE LA TORRE. Primera Edición. Editorial Nuevo Día. Lima, 1946. Pág. 37.

(4)             SPELUCIN, ALCIDES. EL LIBRO DE LA NAVE DORADA. ANTENOR ORREGO ESPINOZA, Palabras Prológales. Primera Edición, Colección de Rescate. Lima Perú, 1986. Págs. IX, X.

(5)             SANCHEZ, LUIS ALBERTO. HAYA DE LA TORRE O EL POLITICO. CRONICA DE UNA VIDA SIN TREGUA. Tercera edición. Editor Enrique Delgado Valenzuela, Lima Perú, 1979. Págs. 58, 59, 60. Primera Edición. Editorial Ercilla Santiago de Chile,1934

(6)             TEMOCHE BENITES, RICARDO. COFRADIAS, GREMIOS, MUTUALES Y SINDICATOS EN EL PERU. Primera Edición. Editorial Escuela Nueva S. A. Lima Perú, 1987. Pág. 152.

(7)             PORTOCARRERO, JULIO. SINDICALISMO PERUANO. Primera Etapa 1911-1930. Primera Edición. Editorial Gráfica Labor S.A. Lima, Agosto 1987. Págs. 66, 100,102.

(8)             VIGENCIA HISTORICA DE HAYA DE LA TORRE. Compilado Por Wilbert Bendezú Carpio. Ibíd. 1984. Págs. 192,193, 194. Revista DEBATE, N°13. Publicación de cartas inéditas.

(9)             HAYA DE LA TORRE. Peregrino de la Unidad Continental. Recopilado por Luis Alva Castro. Fondo Editorial “V. R. Haya de la Torre”. Lima Perú. Pág. 88. JUVENTUD. Revista de los Estudiantes Renovadores de la Universidad de La Habana. Noviembre y diciembre de 1923. Pág. 11.

(10)         HAYA DE LA TORRE, VICTOR RAUL. OBRAS COMPLETAS. Tomo 1. Tercera Edición. Editorial Juan Mejía Baca. Lima Perú, 1984. Carta de Romain Rolland a Haya de la Torre, del 15 de marzo de 1926. Francia. Pág. 6

(11)         SULMONT, DENIS. EL MOVIMIENTO OBRERO EN EL PERU. 1900-1956. Pontificia Universidad Católica del Perú. Fondo Editorial. 1° Edición. Lima 1975. Págs. 130, 147, 149, 153.

(12)         DEL PRADO, JORGE. Entrevista en el Suplemento El Caballo Rojo, del Diario de Marka. Lima 29 agosto 1980.

(13)         HOYOS OSORES, GUILLERMO. Ensayo publicado Cuadernos Americanos “Crisis de la Democracia en el Perú, causas de quebranto y condiciones para su recuperación”. publicada por el diario Expreso de Lima. 1969

(14)         VELASCO ALVARADO, JUAN. La Réplica de Velasco. Entrevista en la Revista Oiga N° 664. Lima, 1° de julio de 1977.

(15)         MORALES BERMUDEZ CERRUTI, FRANCISCO. Entrevista para El Libro de Oro de Frente Unico. Vigencia Histórica de Haya de la Torre. Ibíd. Págs. 87, 90

(16)         LEFEBVRE FRANCOEUR, JOSE. ABC Revista Independiente N° 64. Lima 23 agosto 1979. Entrevista. Pág. 74.

(17)         IDICE. Sondeo elaborado el 20 y 22 de enero, entre 860 personas mayores de 18 años residentes en Lima Metropolitana y el Callao. Diario Correo, 26.1.2005. Lima. Pág. 2.

 

 

 

 

 

            

         

         

 


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