
El Juicio
Histórico
En memoria de
Víctor Raúl Haya
de la Torre.
Por: Natasha
Mella.
Miami, agosto
22, 2002
“Fui amiga de
Víctor Raúl.
. . .le digo a
un cubano a un
peruano y me
mira asombrado
sin saber que
preguntar.
Todos vivimos en
el presente,
pero existe un
pasado cuyo
reflejo habrá de
construir el
porvenir.
La historia es
la siguiente:
Víctor Raúl y
mis padres,
Julio Antonio
Mella y Oliva M. Zaldivar fueron
muy amigos,
compartiendo
preocupaciones
para el porvenir
de nuestro
continente.
La foto que
incluyo, donde
aparecen los
tres, fue antes
de ir al
Congreso
Antiimperialista
de Bruselas, del
1926.
Se ven todos
jóvenes. Mi
padre murió el
10 de enero de
1929, asesinado
en México por
los agentes del
dictador cubano
Gerardo Machado.
Si bien
Víctor Raúl y mi padre
compartieron
juntos, a partir
de cierto
momento surgió
una discrepancia
entre ambos, de
carácter
ideológica. La
preocupación de
Víctor Raúl era
principalmente
por el destino
de los indios de
América. Mi
padre fue
fundador del
Partido
Comunista de
Cuba en 1925, y
su proyección
histórica era
más universal.
Desde muy
pequeña oía
siempre a mi
madre hablar de
Víctor Raúl con
el mas alto
respeto y
veneración;
también con
cariño, al
recordar
experiencias
compartidas
juntos, cuando
mi padre aún
vivía.
Tras la caída de
Machado, por la
revolución de
1933, y
ponderando el
nuevo panorama
político que se
iba
desenvolviendo
en Cuba, mi
madre, doctora
en Derecho,
decidió tomar el
camino de la
Carrera
Diplomática, por
cuyo motivo, mi
formación, tuvo
lugar en
Alemania.
Cuando regresé a
Cuba, en 1939, y
muchos
comunistas se
acercaban a mi
en el esfuerzo
de captarme,
hacían mucha
insistencia en
la discrepancia
que hubo entre
mi padre y
Víctor Raúl. Tal
esfuerzo lo
sentí como una
daga clavada en
mi corazón,
queriendo
separar lo que
en mi alma
estaba unido.
Los camaradas
nunca pudieron
captarme a
capturarme hasta
que llegué a
sentir mi
destino
crucificado
entre dos
mundos: el que
separa y el que
une.
Pasó el
tiempo... . y
Un día en Miami,
a fines del
1977, donde me
encontraba
exilada por
haber hecho
pronunciamientos
de censura al
régimen de Fidel
Castro en Cuba,
vino
Víctor Raúl, de paso
por esta ciudad,
con destino a Frankfurt y
pronunció aquí
una conferencia.
Yo asistí. Al
terminar fui a
saludarlo y al
decirle que yo
era hija de
Julio Antonio,
me abrazó y no
me soltó mas.
Continué
abrazada por el
todo el tiempo,
mientras el
público venia a
saludarlo.
Cuando ya todos
se fueron,
hicimos un
aparte y
conversamos por
largo rato. Me
habló con mucho
cariño de mis
padres y al
saber que mi
madre estaba en
Miami, insistió
en que quería ir
a verla. Tuve
que darle una
excusa, sin
decirle la
verdad. Mi madre
se encontraba ya
en sus últimos
días y no
reconocía a las
personas.
Entonces me
invitó a
almorzar con él
al día siguiente
en el almuerzo
de despedida.
Me sentó a su
lado derecho, en
una mesa donde
había mas de
veinte personas,
y conversamos en
lo que para mi
fue algo así
como un idilio
que reunía
pasado, presente
y porvenir en
una sola visión.
Al despedirnos
tomó mis dos
manos entre las
suyas y me dijo:
”quiero que
sepas que tienes
en mi un amigo
para siempre.”
Me dio un beso
en la frente y
partió.
Aquella
experiencia me
permitió sentir
de nuevo unido
mi corazón,
despojándome de
aquella daga que
un día lo
quebró.
Cuando contemplo
los horrores y
desgracias que
ha sufrido
nuestro
continente en
los últimos años
viene siempre a
mi memoria el
recuerdo de
Víctor Raúl
y me
digo a mi misma:”Cuanta
falta hace que
vuelvan hombres
como
Víctor Raúl
para poder
alcanzar la
unión espiritual
integral de
todos nuestros
pueblos, que han
quedado
sacudidos y
quebrados por el
materialismo.
MATERIALISMO,
que como lengua
bifurcada de la
misma serpiente
venenosa, ha
sido mordido
nuestro destino,
igual por el
imperialismo
que par el
comunismo.
Al tiempo que me
honro en decir:
”Fui amiga de
Víctor Raúl”,
también venero
su memoria, como
uno de los
GRANDES HOMBRES
DE AMERICA.
Las
cenizas de mi
padre reposan
hoy ante la
Universidad de
la Habana,
frente a un
obelisco en
forma de Aguja
de Cleopatra que
apunta al
porvenir.
Porvenir que es
ya presente.
El problema ya
no es político
sino cultural.
Abogo por la
superación del
dualismo y sus
contradicciones,
para alcanzar la
unificación de
nuestro espíritu
continental
primero y
universal
después,
superando los
conflictos entre
los hombres aún
guiados por la
categoría
animal.
El conflicto
externo entre
evolución y
creación, sólo
refleja el yugo
del dualismo que
mantiene
sojuzgada la
conciencia de la
humanidad. No
hay tal
conflicto, sino
que cada cual
sabe
perfectamente
en su interior,
y lo demuestra
por sus acciones
si
ya es producto
de la creación o
de la evolución.
Es decir, en que
nivel de
conciencia se ha
quedado
atrapado, o
sí
se ha liberado
del yugo animal
para ascender al
nivel
espiritual.
En lugar de
aprender a
disparar con un
revolver, una
flecha a una
pelota, las
nuevas
generaciones
deben aprender a
mirar y
descubrir el
mundo interior.
Un mundo más
amplio y mas
bello que todo
el espacio
sideral del
mundo exterior,
que no se
conquista con
cohetes a
satélites sino
mediante la
introspección.
Una nueva
cultura abre ya
el nuevo camino
para la
humanidad.
Cortesía del c.
Frank Castanon
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entrevista
concedida por el
c. Eduardo
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