He visto el
documental de
Johan Norberg
titulado
A favor de la
globalización,
puesto a
disposición del
público por la
gente de
TribunaVirtual,
y creo, desde mi
punto de vista,
que es un
poquito
demagógico y
propagandístico.
Más que un
documental
periodístico
parece un
publirreportaje
promocional de
relaciones
públicas de
algún think
tank o
empresa
multinacional.
Básicamente es
una defensa de
las
megacorporacinones
y una
criminalización
de los
movimientos
antiglobalización
(de los que dice
en un momento
que es gente
muy peligrosa
por sus ideas).
Si bien es
cierto que hay
alguna cosa
muy
interesante
en su documental
como las
críticas a la
Política Agraria
Común (PAC) de
la Unión Europea
que hace que se
pongan aranceles
para los
productos que
vienen del
exterior que
perjudican a los
agricultores de
otros países y
de subsidios a
las
importaciones
europeas que se
comen los
mercados locales
de esos países
previamente
perjudicados,
después no hace
más que apología
del capitalismo
corporativo y
las
megacorporaciones.
Entre otras
cosas dice que
Nike se preocupa
de sus
trabajadores de
Vietnam. Aquí
habría sido
digno de un
caballero que el
señor Norberg
hubiese tenido
un recuerdo para
el socialista
utópico
Robert Owen,
para que después
no piense la
gente que esas
ideas son
invento de Nike,
más que nada.
Norberg compara
un país recien
salido de
gobiernos
corruptos como
Kenia con otros
como Taiwán (país
al que siempre
le pudo
interesar ayudar
Estados Unidos
por motivos
obvios)
o Vietnam (que
es una dictadura
y pese a todo un
país pobre)
donde se ha dado
más libertad de
comercio y se ha
dejado que
entren las
megacorporaciones.
No es de
extrañar que
dando cierta
libertad mejore
cualquier cosa.
Pasó en España
cuando dejó la
dictadura de
Franco y entró
en la Unión
Europea
(entonces
Comunidad
Económica
Europea). Bueno
vale. Pero se
echa en falta
que hubiese
hablado de cosas
como el ALCA,
tratado de libre
comercio de la
zona americana,
del que
no tienen muy
buena opinión
los campesinos
locales,
quizás porque a
diferencia del
mercado común
europeo donde se
acordó que los
países más ricos
destinasen
fondos para
ayudar a los más
pobres, ahí no
se está haciendo
algo parecido,
dejando que los
países
americanos sean
neocolonizados
por los Estados
Unidos y
llevando a que
los campesinos
pierdan su
independencia.
Luego la
globalización
también puede
empobrecer, y
perjudicar en el
sentido de tener
que acabar
trabajando para
un terrateniente
sí o sí, con la
pérdida de
independencia, y
por lo tanto de
libertad, que
eso conlleva y
eso él no lo
dice.
Pero no entiendo
una cosa. El
libre mercado
estricto es
incompatible con
la globalización.
Las
megacorporaciones
que parece que
tanto le gustan
a Norberg
existen gracias
a los subsidios
estatales. Sin
estos subsidios
las empresas
tendrían que
conformarse con
mercados más
locales, sin
poder crecer
tanto y llegar
al exterior. Es
contradictorio
hablar de
mercado sin
intervención
estatal y
globalización.
Recuerdo que el
neoliberalismo
no es un libre
mercado estricto
sino que está
regulado y
subsidiado. No
tanto como en el
intervencionismo
del
keynesianismo
pero no es un
mercado libre
genuino, ni
mucho menos el
neoliberal.
En conclusión,
que el
documental me
parece el típico
discurso
adoctrinante
neoliberal: las
corporaciones
son muy buenas,
ayudan a la
democracia,
llevan el
progreso a los
países pobres,
la globalización
es positiva, los
que se oponen a
la globalización
son malos y
quieren que la
gente de los
países pobres se
muera de hambre.
Y de la
globalización se
exalta lo bonito
y no se
mencionan los
puntos oscuros.